La rodilla, como todas nuestras articulaciones está cubierta por cartílago.
Al ser una articulación “de carga”, ese cartílago está expuesto a
desgaste prematuro (artrosis u osteoartritis) más que otras articulaciones. Por
otro lado, la rodilla es una articulación que está relativamente desprotegida,
sin cobertura por tejidos blandos y es sitio frecuente de golpes y de lesiones
por pivoteo. Además, no es raro que la rodilla presente variaciones de la
anatomía como deformidades de la angulación o mal encarrilamiento de la patela (rótula), que aumentan mucho la
carga y la predisponen a desgaste. El sobrepeso tiene mucho
que ver en el desgaste de rodilla. Es frecuente encontrar pacientes obesos con este
problema. El desgaste de la rodilla es una de las principales causas de
consulta ortopédica a nivel mundial.
¿Cómo se diagnostica el
desgaste de la rodilla?
Generalmente se revisa la historia del paciente. Muy
frecuentemente tiene antecedentes de golpes en la rodilla, fracturas, lesiones de ligamentos o de meniscos, además de
actividades laborales o deportivas que sobrecargan las rodillas. Se evalúa muy
bien la alineación. Tanto la deformidad de las rodillas “de
charro” (genu varo) o “en
x” (genu valgo) son
factores que aumentan la carga de un solo lado. Se valora muy bien el
encarrilamiento de la patela. Lo usual es que el paciente refiera dolor
progresivo, con dificultad para completar el movimiento. Una radiografía de
frente, de lado y una proyección que se llama “Axial” de la rodilla es muy
útil. A veces, las lesiones leves del cartílago de la rodilla, se pueden ver
mejor en una Resonancia Magnética.
¿Qué se puede hacer cuando
ya existe un desgaste en la rodilla?
Las opciones de tratamiento dependen del grado de
desgaste. Lo más frecuente es que la mayoría de los ortopedistas dividan el
desgaste en 4 grados, según la
severidad:Grado I cuando solo hay “reblandecimiento
del cartílago”, Grado II cuando está levemente “deshilachado”,
Grado III cuando
ya tiene “fisuras grandes” que llegan hasta el hueso y Grado
IV cuando
ya no hay cartílago “hueso expuesto”. También se pueden clasificar
las lesiones en una radiografía en 4 grados. En términos generales, cuando la
lesión es grado I y II, el tratamiento consiste en desinflamatorios, modificaciones
de las actividades, terapia física, ejercicios,
estiramientos y complementos como la glucosamina o diacereína.
Cuando esto no ha funcionado o cuando ya existe un desgaste grado III, se puede
aplicar una inyección de esteroides para disminuir la inflamación. Una “Limpieza
Articular” por
artroscopia puede mejorar el dolor y la función y tratar problemas mecánicos
como lesiones de los meniscos y ligamentos.